Sunday, October 29, 2006

¿De dónde viene mi socorro?


Mi socorro viene del Dios creador.

"Alzaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra". (w. 1 y 2)

¿Qué significado tiene para el creyente que el socorro nos venga de Aquel que hizo los cielos y la tierra? Que no somos fruto de la casualidad. Somos obra de Dios, creados por Él y para Él. Estamos en un mundo que tiene un significado, y dentro del mismo nuestra vida también lo tiene.

Mi socorro viene del Dios de la historia.

"No dará tu pie al resbaladero, ni se dormirá el que te guarda. He aquí no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel". (w. 3 y 4)
Elías se burlaba de Baal diciendo "Tal vez duerme" (1 R. 18:27). Nuestro Dios no duerme jamás, lo cual nos da seguridad y confianza. No es la divinidad de los deístas, ni una fuerza impersonal, sino el mismo Señor de la historia, y la providencia. Es el que guarda a Israel, el que protege a su pueblo y lo conduce a la realización de sus propósitos. El es el que nos guarda a cada uno de nosotros, sus hijos. No estamos solos, sino que formamos todos una única familia espiritual, amada y dirigida por el Señor de la historia.

Mi socorro viene del Dios del individuo.

"Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha. El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche. Jehová te guardará de todo mal; Él guardará tu alma. Jehová guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre". (w. 5 a 8)
El Dios creador de los cielos y la tierra, el Dios de la alianza, de la Iglesia, es también nuestro Dios personal, nuestro Salvador y Señor. Él es guardador de la naturaleza de su pueblo, pero también es guardador del creyente, aún más sencillo, es tu guardador y el mío. No sólo nos guarda, sino que nos protege, es nuestra sombra a mano derecha, lo cual indica un lugar preferente. Dios a nuestra diestra, siempre a punto para intervenir y socorremos.

La cuestión ahora es: ¿Ocupa siempre el Señor la derecha en nuestra vida? ¿Tiene el lugar de honor y preferente? ¿O sólo nos acordamos de Él en la necesidad?

"¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra." (Sal. 73:25).

Mari Fernández

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